Lindsey Stirling es una violinista, bailarina, profesora de
yoga, reikista y hermosa mujer nacida hace casi 30 años en Estados Unidos.
Muy, muy pobre en su infancia y actualmente miembro activa
de la Iglesia Jesucristo
de los últimos días (no sé como compatibiliza eso, con la maestría de Reiki)
famosa en el mundo entero que estuvo hace poco aquí en el Uruguay, en “La Trastienda” a costo de
entrada de casi $ 1.500 (VER AQUÍ)
Tiene el video que les presento llamado CRYSTALLIZE con casi
un record de visitas… mas de 131.000.000.
Seamos claros: Su ingreso actual es una combinación perfecta para su estado vibratorio actual.
Es por eso que es su ingreso!
Usted está en resonancia energética perfecta con cualquier cantidad de dinero se encuentra actualmente en su cuenta de banco ... o no estaría en su cuenta bancaria.
Es lógico, entonces, que si queremos atraer más dinero - de acuerdo a las leyes metafisicas - tenemos que ampliar nuestro estado vibratorio!
Pero no quiero hablar de aquí de eso, porque lo estoy dejando para tema especial de uno de los regalos que tendrá su ESTUDIO CALENDARIO LUNAR 2016 que en Diciembre/2015 estará a su disposición.
En ese E-book (lo prometo) le ayudaré a cambiar su realidad económica.
Hoy quiero citar al dinero… de una manera mas descontraida y que a pesar de ser muy importante ya que es – como lo saben – energía cristalizada, hay otra cosa mas importante del dinero en si que se lo dirá “El Arrebato”…
El nos cuenta una cosa ya sabida, pero no siempre recordada: QUE HAY COSAS QUE CON DINERO NO SE COMPRAN...
Esta hermosa ciudad de Uruguay, fue creada por un pionero que, a lo
largo de sus costas, vio el camino de la evolución espiritual y conexión
energética con el Universo.
Su fundador fue Francisco Piria, un hombre de negocios
de Uruguay, hijo de inmigrantes genoveses.
Esta persona peculiar era subastador, terrateniente, político y
turístico empresario, pero también era un maestro de la gran ciencia esotérica:
la alquimia.
Por esa razón, su "complejo del futuro", como solía llamar a
Piriápolis, era la combinación perfecta entre el ansia de un buen negocio y la
base esotérica de esta ciencia oculta.
No es la única…
pero es una de las razones por las cuales sueño poder llevar a vivir en esta
ciudad… como dice su radio local “Comarca entre los cerros y el mar”
Alfredo Zitarrosa fue "El Cantor", por el mandato de su voz, extraordinaria, conmovedora e irrepetible; pero también fue un ser excepcional, profundamente humano –y humanista-, un
hombre bueno y tierno, ingenuo y solidario, generoso y sensible, contradictorio en sus facetas oscuras, que -tras una apariencia circunspecta y severa- era un tozudo optimista que le cantó al amor bajo todas sus formas:
El amor de pareja, el amor a los desposeídos, a sus semejantes; el amor a la vida, en suma, a la que celebró y en la que siempre tuvo la certeza de que hacía falta, como persona que era. Fue capaz de cantar su amor por un pájaro o por una mariposa, y hasta por una planta, y supo, como expresara Juan Carlos Onetti, llegar al público y hacerlo sentir.
Fue un defensor acérrimo de sus convicciones, que partían de la base de que toda persona, por el sólo hecho de nacer, tiene derecho a una existencia digna.
Asumió un compromiso ineludible con su tiempo, su clase y su pertenencia social, a través de sus ideas, llevadas a la acción política como militante activo y sostenido en el tiempo, con una congruencia entre la proclama y los hechos, que es muy difícil de encontrar en figuras de raigambre popular.
Su talento como creador le permitió llegar instancias de inspiración tales que dieron como resultado canciones plenas de valores poéticos y musicales, con una rara correspondencia
entre texto y melodía, cargadas de belleza, que reconfortan y agradan al espíritu de quien las escucha, sirviéndole de consolación.
Cantó como todos quisiéramos cantar. Y lo hizo de una manera definida e inconfundible, creando un estilo, lo que lo transformó en el símbolo, no sólo de su país sino de toda una región, la América Morena como solía llamarla, y, como consecuencia de ello, se constituyó en una figura de trascendencia universal.
Recibido con una imponente manifestación popular al regreso de su forzado exilio; desaparecido prematuramente a la edad de 52 años; transformado en referente insustituible
para sus contemporáneos y las generaciones venideras de músicos y otros artistas populares; respetado por todas las corrientes de opinión; venerado por quienes lo acompañaron en su labor artística y por los que siguen su legado; constituido en uno de los más altos exponentes del patrimonio musical y cultural de su tierra; su canto, su ejemplo de vida, su actitud militante
irrenunciable, perduran en el tiempo y proyectan una luz cada vez más intensa y abarcadora.